Más de 70 plugins haciendo cosas que podían resolverse con 15

25 Jun 2026
Plugins WordPress
Hay una frase que escucho con bastante frecuencia cuando un cliente me pide revisar una web:
"La verdad es que va un poco lenta, pero siempre ha sido así."
En este caso era una empresa que llevaba años trabajando con WordPress. La web funcionaba, vendía y el negocio seguía adelante, pero cada pequeño cambio se había convertido en una pequeña pesadilla. 

Actualizar daba miedo. Algunas páginas tardaban demasiado en cargar. Y cualquier mejora, por sencilla que fuera, acababa generando una incidencia nueva.

Lo primero que vi al entrar

Cuando me piden un mantenimiento WordPress , lo primero que suelo hacer cuando accedo al panel de administración es abrir la lista de plugins. No porque los plugins sean malos —de hecho, WordPress no sería lo que es sin ellos—, sino porque muchas veces cuentan la historia del proyecto.
En este caso aparecieron 72 plugins activos.

Algunos eran perfectamente razonables: seguridad, SEO, formularios, copias de seguridad... Pero a medida que iba bajando la lista empecé a encontrar cosas curiosas:
  • Dos plugins para caché.
  • Tres para optimizar imágenes.
  • Dos sistemas distintos para crear popups.
  • Varios complementos que hacían pequeñas funciones que podían resolverse con unas pocas líneas de código.
  • Plugins instalados para solucionar problemas que ya no existían.
  • Y, por supuesto, unos cuantos que nadie recordaba para qué servían.
La sensación era la de entrar en una casa antigua donde, en vez de arreglar una instalación eléctrica, se han ido poniendo alargadores y ladrones cada vez que hacía falta un enchufe nuevo.

El problema no eran los 72 plugins

Hay una idea muy extendida que dice que cuantos más plugins tiene una web, peor funciona. Y no siempre es verdad.
He visto WordPress con 40 plugins que iban perfectamente y otros con apenas 15 que eran un desastre.
El problema no es la cantidad. El problema es la falta de criterio.
Cada plugin añade una capa más al proyecto:
  • Código que hay que cargar.
  • Actualizaciones que mantener.
  • Posibles incompatibilidades.
  • Riesgos de seguridad.
  • Dependencias con otros desarrollos.
Cuando nadie tiene una visión global de la web, es fácil caer en el "instalamos esto y listo". El problema es que diez decisiones rápidas tomadas durante varios años acaban convirtiéndose en una arquitectura difícil de mantener.

Lo que me hizo sospechar

Había pequeños detalles que llamaban la atención.
Por ejemplo, la página principal tardaba varios segundos más en cargar que una página interior. Algunos scripts se estaban cargando aunque no fueran necesarios. El constructor visual arrastraba complementos que ya ni se utilizaban. Y había módulos que realizaban consultas constantes a la base de datos sin aportar nada al usuario final.
No era un gran fallo. Eran decenas de pequeños fallos acumulados.
Y eso suele ser mucho más peligroso.
Optimización WordPress

La solución no fue borrar 57 plugins

A veces me preguntan si lo que hice fue eliminar todo lo que sobraba. La respuesta es no.
En proyectos que llevan años funcionando hay que tener mucho cuidado. Cada plugin puede estar conectado con una funcionalidad, un formulario o un proceso interno del negocio. Quitar algo sin entenderlo es una receta perfecta para crear un problema nuevo.
Lo primero fue documentar:
  • Qué hacía cada plugin.
  • Si realmente estaba en uso.
  • Si duplicaba funciones con otro.
  • Si podía sustituirse por una solución más sencilla.
  • Y si merecía la pena mantenerlo por coste-beneficio.
Poco a poco se fueron consolidando funciones, eliminando duplicidades y sustituyendo algunos complementos por pequeñas personalizaciones a medida.
El resultado final fue una instalación mucho más limpia, con alrededor de 15 plugins esenciales y unas pocas soluciones específicas realmente justificadas.

Lo curioso es que la mejora no fue solo la velocidad

Sí, la web cargaba más rápido. Sí, el panel de administración respondía mejor. Y sí, las actualizaciones dejaron de ser una ruleta rusa.
Pero el mayor cambio fue otro: el proyecto volvió a ser mantenible.
Cuando un desarrollador nuevo entra en una instalación ordenada entiende rápidamente cómo está construida. Cuando hay una incidencia, localizar el origen lleva minutos y no horas. Y cuando la empresa necesita crecer, la tecnología acompaña en lugar de convertirse en un freno.

La lección que me dejó este proyecto

Con el tiempo he aprendido que las webs no suelen romperse por una gran decisión equivocada. Lo habitual es que se deterioren poco a poco, a base de pequeños parches, soluciones rápidas e instalaciones hechas con la mejor intención.
Un plugin para esto. Otro para aquello. Un módulo provisional que nunca se quitó. Una funcionalidad que cambió y dejó restos por el camino.
Al final, lo que me encontré al abrir esta web no era un WordPress con demasiados plugins.
Era una historia de varios años de pequeñas decisiones acumuladas.
Y, sinceramente, es algo que veo mucho más a menudo de lo que parece.

¿Cómo saber si tu WordPress tiene este problema?

Si te identificas con alguna de estas situaciones, probablemente merece la pena hacer una revisión técnica:
  • La web cada vez va más lenta.
  • Da miedo actualizar plugins o la versión de WordPress.
  • Nadie sabe exactamente para qué sirven algunos complementos.
  • Hay funcionalidades duplicadas.
  • Cada pequeño cambio genera un efecto secundario inesperado.
  • El proyecto ha pasado por varios desarrolladores o agencias.
A veces el problema no es el hosting. Ni el servidor. Ni siquiera WordPress.
A veces, simplemente, hay demasiadas piezas intentando hacer el mismo trabajo. Y ordenar la casa suele ser mucho más rentable que empezar una nueva, por eso es importante unbuen mantenimiento de WordPress. 

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David Barreiro

Soy desarrollador Full Stack desde 2012 y disfruto ayudando a empresas como la tuya a crear proyectos digitales pensados para crecer, combinando tecnología, estrategia y automatización.